Historia del Valle de Ansó “breves apuntes”

A 864 metros de altura sobre el nivel del mar, y en el ángulo formado por los límites de Navarra y Francia, en el Pirineo Aragonés, se halla la villa  declarada,  Conjunto Histórico-Artístico, de Ansó.

Desde antiguo se pueden encontrar huellas del hombre, en este reducto pirenaico, como se puede observar en los megalitos que existen en la cabecera de los valles, situados en el paralelo 42. Estos megalitos dibujan en la tierra el orden cósmico que existe en el firmamento y que el hombre primitivo quiere armonizar, con el orden existente en los cielos.

Con la llegada de los romanos al valle, entrará lentamente el cristianismo, adaptándose éste a las costumbres anteriores y  así es, como la primera iglesia que existe en el valle, estaba consagrada a San Juan Bautista, como símbolo del bautismo e iniciación en el amor hacia el Agnus Dei que lleva San Juan en su cruz, integrando a los habitantes del valle, de manera cordial en la nueva religión. Esta iglesia, de estilo románico, requirió pronto otra, esta vez gótica y dedicada a San Pedro que representa la jerarquía eclesial . Es una iglesia de grandes proporciones, denominada por algunos, como la Catedral del Pirineo, que alberga un Museo Etnológico, digno de ser visitado.

Tras el nacimiento del Reino de Aragón- hijo del Reino de Navarra- se unifican los núcleos habitados del valle, en una villa, Ansó y un núcleo habitado al oeste, Fago, a los que se les reconoce los limites territoriales, por los Reyes Aragoneses, desde Alfonso I el Batallador, hasta Fernando el Católico.

La vida en Ansó sólo se puede entender por su vocación hacia la cabaña ganadera que ha sido la más numerosa del Pirineo, hasta tal punto, que el precio de la lana en todo Aragón, se ponia aquí, debido a la gran cantidad de ovejas que había.

En 1375 se celebró el Tribúto de las Tres Vacas, litígio pastoril entre los vecinos valles del Roncal y el Bearnés, Baretón, donde ambos elijen a Ansó, como juez plenipotenciario, avalado por los reyes respectivos (Reino de Navarra y el Condado de Bearn), para arbitrar el conflicto entre los dos valles pirenaicos. Este concilio y benedicto, tuvo lugar en la Lonja de la Iglesia antigua de Ansó, una vez escuchados a los dos contendientes y se sigue renovando cada año, el 13 de Julio en la muga fronteriza de ambos valles, bajo la atenta mirada de los jueces ansotanos que dan fe, ataviados con el traje típico,de que el acto se ha realizado conforme a la tradición

Todos los vecinos del valle han tenido históricamente el derecho a pastar en los Montes de Ansó-Fago. En 1830 Fago deja la denominación de lugar, para convertirse en Ayuntamiento por orden ministerial. Los Ayuntamientos respectivos, distribuyeron su riqueza en mejorar la calidad de vida de los habitantes del valle, gozando de servicios que hoy nos parecen indispensables y que entonces eran gratuitos: escuela, médico, veterinario, farmacéutico, peluquero, luz, agua, leña… Impresiona que en 1847 no existan analfabetos en el valle.

Estos acontecimientos han supuesto que hasta nuestros días se hayan conservado tanto, la arquitectura popular, como la lengua, la indumentaria, así como la demografía,hasta 1940.

La torre medieval “torreta” es el edificio civil más antiguo de Ansó y una vez acondicionada,dará cobijo al Museo del Traje Ansotano, donde se podrá admirar estos trajes populares, quizá de los más antiguos de Europa, que en número de quince, unos para uso de la mujer y otros para el hombre, son empleados en los diversos momentos de la vida cotidiana desde el renacimiento, hasta finales del siglo pasado.

El término municipal de Ansó es muy extenso, unos 40 kilómetros lo surcan de Norte a Sur, y 57 kilometros, de oeste a este, siempre asomándonos a Francia, desde la Mesa de los Tres Reyes límite de Navarra, hasta las proximidades de Candanchú, albergando parajes tán conocidos como:Linza, Zuriza, Ibón de Acherito, Foyas de Santa María, Guarrinza, Agua Tuerta, Ibón de Estanés, Valle de los Sarrios, … .Todo ello forma parte del recientemente declarado “Parque Natural de los Pirineos Occidentales”. Ansó, es propietario de más del 50% de la extensión de este parque.